jueves, 14 de octubre de 2010

A propósito del odio (III)


Tesis, pg 99: 6.4. Principales Problemas de la Primera Formulación Sociobiológica, fragmento nº 1:

La Primera Sociobiología (teoría de la que soy ferviente opositora) se enfrentó a dos grandes problemas:

I. El ALTRUISMO: definible como la observación intencional de los otros como principios de la propia acción. Supone la puesta en práctica de acciones que pueden perjudicar al individo ejecutor, llegando incluso al autosacrificio de los propios genes en beneficio de los de otros sujetos. Esto plantea algunas cuestiones, por ejemplo:

¿Por qué hay individuos que se arriesgan y mueren por otros?

Si el fenotipo está regido por el genotipo ¿por qué los genes altruistas no han desaparecido con sus portadores?

La respuesta de la Sociobiología es sencilla, demasiado sencilla:

Según la Genética de Poblaciones de Haldane, la población posee un valor selectivo por sí mismo, de modo que el individuo puede olvidar su propio proyecto en beneficio del grupo. Los individuos altruistas serán sacrificados, pero su acción redundará en beneficio de aquellos individuos portadores de su mismo acervo (en distintos porcentajes según la filiación) por los que se ha sacrificado, haciendo que las poblaciones con individuos altruistas sean más competitivas y predominantes.

Hamilton relacionó el ALTRUISMO con el PARENTESCO: el individuo se sacrifica si con ello aumenta las probabilidades de transmisión de los genes que comparte con sus parientes (establecido según un coeficiente de mensurabilidad del mismo). La pérdida del valor selectivo individual se compensará con el aumento del de los parientes.

Según Ruse, es fundamental en este aspecto el concepto de EGOÍSMO, que según Trivers, constituye el origen de los valores éticos. Todo estaría motivado por razones egoístas y el altruismo no sería más que una apariencia. Sólo se busca y se potencia aquella conducta que beneficia al individuo en término de eficacia biológica. Si los genes de uno son compartidos con determinados individuos, pueden ser sacrificados por aquellos que si con ello se consigue el objetivo de que se transmitan y copien en mayor medida. Se conjugan aquí tres elementos: la SELECCIÓN FAMILIAR, la MANIPULACIÓN PATERNA y el ALTRUÍSMO RECÍPROCO.

a) La SELECCIÓN FAMILIAR supone una forma extrema de SELECCIÓN DE GRUPO, por la que se da una selección de genes debida a uno o más individuos, favoreciendo o perjudicando la supervivencia y reproducción de los parientes que poseen los mismos genes por descendencia común, actuando como modo de contrarrestar la violencia individual y el establecimiento de lazos protectores interindividuales.
En el ser humano se establecen unas normas de parentesco (la fundamental sería la prohibición del incesto) para regular el comportamiento social de los individuos, interpretada aquí como una manifestación de la socialización de la tendencia biológica a maximizar los genes compartidos con los parientes (a más relación de consanguineidad, mayor expresión altruista).

b) Relacionado con este tipo de selección, la MANIPULACIÓN PATERNA supone que los padres dirigen las actividades de la descendencia encauzándolos a la realización de prácticas comportamentales y sociales beneficiosas para la preservación del acervo genético.

c) Observando el principio de la acción altruista al que se supone que subyace realmente el egoísmo, la Sociobiología establece que las relaciones se basan en la espera de RECIPROCIDAD de comportamientos entre desconocidos: el sujeto A actúa en beneficio de B esperando que, cuando sea necesario, éste le prestará también ayuda. Antropología, Economía, Psicología, Sociología y Ética suponen disciplinas explicables bajo este criterio de egoísmo.

II. El segundo problema básico al que se enfrenta la Sociobiología es el que plantea el concepto de MORALIDAD: interpretado como un conjunto de reglas epigenéticas modeladoras de la mente y que promueve la realización de determinadas acciones encaminadas a maximizar la eficacia reproductiva de los genes, entre ellas, el altruismo. Considera que comportarse de manera altruista es hacerlo de manera moral ya que a los genes des beneficia este tipo de comportamiento para superar las barreras de los individuos y reproducirse mejor.

La moral sería una supraestructura de las relaciones reproductivas de los genes, que tienden a maximizarse: quienes sigan las reglas epigenéticas que construyen la moral aparente, tendrán más posibilidades de reproducirse y transmitir sus genes. Se considera que el comportamiento altruista es un componente de la moralidad acertado en la medida en que se identifica “lo bueno” (genéticamente hablando) con “lo ventajoso” (y por extensión, con “la verdad”) y “lo malo” con “lo perjudicial” (y “lo falso”), cometiendo la denominada FALACIA NATURALISTA (confusión del “ser” con el “deber ser”).

Para el mantenimiento de sus afirmaciones, Wilson se apoya en tres formas de demostración indirecta: la UNIVERSALIDAD de ciertas actitudes y aptitudes en todos los individuos humanos (confunde “analogía” con “homología”, como le criticaron Sahlins y Harris), la CONTINUIDAD de características entre personas y animales no racionales (altruismo animal) y la ADAPTABILIDAD de las conductas sociales a nuevas situaciones: suponiendo que las conductas sociales son adaptativas, se dirá que hay un control genético directo de las mismas.

Esta primera Sociobiología fue duramente CRITICADA:

Los sociobiólogos estudian la conducta de forma fragmentada, como si pudieran aislarse aspectos de ésta de manera que actuara con diferentes segmentos no conectados con la realidad, lo que supone que cada rasgo fenotípico-conductual está seleccionado para incrementar la eficacia biológica de los sujetos. Así, ya no son darwinistas ortodoxos, porque no toman al individuo como unidad de selección. Son panseleccionistas: para ellos, no existen elementos neutros que no confieran ventajas ni desventajas, ya que todos los rasgos del individuo habrían sido seleccionados por su ventajosidad. Pero, de hecho, hay rasgos neutros, que no son fruto de la selección e, incluso, rasgos negativos que se mantienen.

Además, olvidan la Biología del Desarrollo, que muestra cómo no todos los rasgos son seleccionados. La negación del absoluto determinismo que supone la Sociobiología tampoco debe abordarse desde el determinismo ambientalista, sino que debe establecerse una interacción entre ambas tendencias e interpretar que hay rasgos determinados genéticamente, pero que otros no lo están y dependen de condicionamientos ambientales y de la historia del individuo.

La Sociobiología, al manifestar que cada gen controla y es responsable de un caracter, olvida los fenómenos de poligenia (por el que varios caracteres dependerán de un mismo gen) y de pleiotropismo (por el que varios genes pueden determinar un carácter): NO HAY UNA RELACIÓN BIUNÍVOCA ENTRE GENES Y CARACTERES.

Conceden a los genes CUALIDADES ANTROPOMÓRFICAS (“deciden”, “usan a los sujetos”…) debido al reduccionismo exagerado en que caen, un reduccionismo que es de tres tipos:

1. METODOLÓGICO: al suponer que la complejidad de los seres vivos se estudia mejor en sus niveles más bajos, lo que puede tener un valor eurístico pero no es suficientemente explicativo.

2. ONTOLOGICO: instaura la genética como base de la realidad física.

3. EPISTEMOLÓGICO: porque trata de comprender la complejidad de las relaciones sociales, psicológicas… sobre la base de procesos químico-genéticos.

Esta reducción puede deberse a las pretensiones de cientificidad que todas las disciplinas buscan en nuestra época. Prima la matematización, la búsqueda de causas que permitan encontrar el acceso al dominio de los efectos, generando la tecnología apropiada para ello.

Esto hizo desde la Modernidad que la Física fuera el paradigma de las ciencias y que todas las demás disciplinas se hayan intentado ajustar a los citados postulados de eficacia y control de la naturaleza, marginando conceptos como el de “intencionalidad de la acción”. Se hace primar lo cuantitativo sobre lo cualitativo para procurar una tecnología que genere control y poder. Así se ha procedido en Psicología, donde se desarrollaron escuelas conductistas que eliminan el concepto de “mente” y ensalzan el de “conducta”, cuantificable matemáticamente, tecnificable y controlable. Así, también, en Biología se ha recurrido al reduccionismo genético: los genes se pueden contar y manipular (Proyecto Genoma Humano) y se investiga en ese sentido. Los fines que se persiguen con ello, pueden ser cuestionados: si un gen no controla únicamente un caracter, ni un caracter viene dado por un solo gen, ¿cómo intervenir en un gen sin intervenir en varios caracteres? ¿Con qué intención? ¿Con qué derecho? Si el fin es eliminar anomalías genéticas ¿no se limita la capacidad natural de evolucionar, de generar mutaciones? ¿No se puede hacer un uso eugenético inmoral?

Obvian también la cuestión de la flexibilidad del cerebro hipercomplejo humano, que substituye la “programación” de los genes. El cerebro puede saltar los condicionamientos genéticos en cuestiones conductuales y éticas. Aun suponiendo que la tesis sociobiológica sobre la moral fueran válidas, el individuo puede optar por transgredir la norma, por decisión propia, debida al ambientalismo…

Seguimos con las críticas a la Segunda Formulación Sociobiológica...



ODIO el texto y las ideas que voy expresando... ¿Podré decir esto como presentación ante el tribunal catedralicio?