Pero cómo vamos a librarnos de él... si no fuera por el odio, sonreiríamos, idiotas, ante cualquiera que nos quitara la merienda,... el mundo sería de los fuertes... no nos quedaría siquiera el pataleo...
Si no fuera por él, no habría escrito hoy una reclamación contra el muy digno conductor del autobús 45, línea C1, con el que he tenido el placer de encontrarme esta tarde... Si no fuera él, el vecino de arriba seguiría ninguneando las goteras que me regaló este verano... Si no fuera por él, me mordería la lengua y me infestaría de mi propio veneno... Si no fuera por él, no sería yo quién soy...
