Hay lugares que quedan atrapados en momentos vitales de las personas... y hay personas que quedan atrapadas en lugares vitales de sus vidas. Recuerdo viajes interminables, excursiones de ida y vuelta, en un día, desde mi ciudad a la playa... ni siquiera a la playa más cercana... cuatro horas de olor a bocadillos para ir y cuatro entre olor de gente y arena para volver. Siempre para ir a comer a los Peines y asegurar que la casa perfecta era aquella junto a la desembocadura del Urumea... Y paseos, años más tarde, entre clase y clase de un doctorado eterno que aun me lleva a hacer visitas periódicas a los mismos sitios. Subiendo a la facultad desde el centro, era la única que pegaba la nariz al cristal en el autobús siguiendo la costa,... los demás, acostumbrados, seguían comentando sus cosas, mirando al interior... La primera foto de muchas etapas he vuelto allí para hacerla con los hierros de fondo... Hay gente que queda atrapada en fascículos coleccionables que amontona entre libros sin leer y escritos a medio terminar... Hay gente que queda a medio camino de nada y no sabe(mos) para dónde tirar... y tiramos pa´lante... qué más...
