miércoles, 1 de septiembre de 2010




Deja para mañana

lo que podrías haber hecho hoy

(y comenzaste ayer sin saber cómo).



Y que mañana sea mañana siempre;

que la pereza deje inacabado

lo destinado a ser perecedero;

que no intervenga el tiempo,

que no tenga materia en que ensañarse.



Evita que mañana te deshaga

todo lo que tú mismo

pudiste no haber hecho ayer.



Ángel González