miércoles, 30 de noviembre de 2016

A propósito del odio (XXXV)

Necesitamos anclajes. Incluso quienes piensan que son libres, lo único de lo que disfrutan es de una cuerda muy larga.
Sin anclajes derivamos. Sin anclajes acabamos nadando en círculos.
No siempre son buenos. A veces terminan por arrastrarnos al fondo. 
Pero no somos sin ser respecto a un nudo.