sábado, 11 de enero de 2014

Nos seguíamos los pasos... unas veces yo los tuyos... otras veces tú los míos... Doblábamos las mismas esquinas en diferentes momentos, en diferentes días. Yo caminaba por una calle del centro una mañana lluviosa siguiendo las huellas que dejaron tus zapatos una noche de niebla. Tú subías escaleras mecánicas por las que yo había trepado horas antes de que tú salieras de casa... Era la manera de querernos, de tocarnos a través del tiempo y el espacio. Estábamos juntos trascendiendo limites tan mundanos. Un día tus pasos me llevaron a la puerta de una zapatería, donde entraron... descubrí tus zapatos en una papelera del local, abandonados... tu forma de decirme adiós... camino siguiendo mis huellas de vuelta a casa.