"¿Y qué hay encima de nuestro tejado?" Pues, digo, no sé, una vez subí al tejado de una catedral y había gárgolas, horrorooooosas, con garras... y pájaros... y arañas... y gente que había subido a ver qué había en el tejado de la catedral, como yo... y se veían otros tejados, las calles... "Y duendes de Papá Noel y los Reyes Magos, que ven cómo nos portamos y les avisan en Navidad". Y, sigo, seguramente, agua, de la que no sabemos de dónde nos cae en los días de verano en los que no hay una sola nube en el cielo pero de repente nos salpica una gota, y nidos con pajaritos chiquitines, y flores de las semillas que se lleva el viento, y los aviones de papel que tiran los niños de la casa de enfrente, y un globo que se nos escapó hace un año, y una pestaña que me falta en el ojo derecho...
"ENCIMA DEL TEJADO SÓLO HAY TEJAS", sentenció, y se decretó el silencio... pero nosotros nos mirábamos de reojo, levantando la barbilla para señalar el cielo, y nos reíamos bajito, bajito.
