lunes, 12 de marzo de 2012
Cada día, vuelvo. Espero un milagro. Respiro aire helado que me ensancha los pulmones hasta que duele tener que expulsar el frío contenido y sale en forma de tos incontrolada. Espero un milagro. Cuento lentamente mis pasos, dos, cuatro, sólo los del pie izquierdo, veinte, setenta... Espero un milagro. Me crece el pelo, las uñas, la angustia, los corto a tijera y ron. Miro mis piernas, mis manos, mi sombra, mis ojos, soy yo. Espero un milagro. Tal vez mañana no sea así, llegará el milagro.