jueves, 20 de noviembre de 2014

A propósito del odio (XVII)

Todo lo que representas es, en definitiva, la materia del mal.
Lo que no podré,
lo que no puedo.
Todo lo que manejas es, en realidad, la esencia del rencor.
Lo que quiero,
lo que espero.
Todo lo que eres es, por supuesto, la causa necesaria.
Mi contingencia.
Mi causa eficiente.
Desaparece.