jueves, 19 de septiembre de 2013
A propósito del odio (XV)
Buscando en la panera, apurando residuos, se encuentran trocitos secos de algo que fue jugoso.
Lo hueles, apesta, no recuerda más que en el nombre a aquello que pudo ser.
Lo muerdes, repugna, pero lo tragas porque sabes, sabes, que alguna vez fue bueno.
Y quieres recordar el sabor que no tiene, el color que ha perdido y el olor que alguna vez te gustó.
Y sigues, mantienes el tipo, y pretendes que has cenado lo que era... cuando lo que has hecho ha sido llenar el estómago de una masa informe que ya no te quita el hambre.
