Hay árboles generosos. Comparten sus semillas, las muestran,
las exhiben colgando entre su verde. Las ponen al alcance del aire, de las
manos, de la lluvia. Nos las prestan. Hay gente así. Hay gente que alza la mano
y la comparte. Hay gente que se muestra, se exhibe, se pone a nuestro alcance y
se presta a estar, aunque sólo sea a eso, a estar. Hay gente que no cesa, que
se mantiene a la espera y a la escucha. Siempre, a cualquier hora. Están. Me
los encuentro como árboles, tan firmes, y me relleno de envidia por sus raíces.
