jueves, 5 de mayo de 2011


Los viajes en autobús son un lapso de tiempo en un espacio acotado. Ocupo mi sitio (que me toque ventana, que me toque ventana...) y detengo el mundo... Apenas me muevo, cruzo o descruzo las piernas según la circulación (sanguínea) o carraspeo... como si estuviera en el cine de verano, miro el paño-ventanal y veo... llevo un libro entre las manos, o el portátil... pero sólo lo llevo, porque estoy ocupada en mirar... los otros vehículos, las calles, el campo, las cunetas... un ciclista... los viajes nunca me parecen largos, me da pena llegar... me da pereza TENER QUE llegar, bajar, coger la mochila, encaminarme, hacer lo que haya ido a hacer, comer, terminar, recoger y volver al autobús... descanso la vuelta retrasando la llegada de nuevo...