A veces nos encontramos... en alguna parte del mundo, reflejados en otros, en sus voces, en sus gestos, en sus acciones... nos identificamos... nos sentimos así más comprendidos, menos solos... creemos que a través de lo que esos otros transmiten, los demás reconocerán nuestras propias características, nos entenderán, entonces... no por nosotros mismos, sino por el reflejo de lo que es para ellos lo que creemos que ven en otros que se nos parecen...
Este juego de espejos a lo Andre Kertesz, este juego presbítico, astigmático y anoréxico es, en el fondo, esperanza...




