En la espera se cobija la desesperanza, el sentimiento íntimo de anticiparse a lo negativo, la sensación de que aquello o aquel que aguardamos no va a presentarse.
Como cualquier otro modo de protección ante lo adverso, lo acallamos mientras nos reconcome por dentro.
En la espera se agazapa la miseria de creernos olvidados por un destino que nos cita en el sitio y a la hora equivocados, jugando al desencuentro.
Podrían escribirse crónicas de ausencias, diarios de olvidos.
Como cualquier otro modo de protección ante lo adverso, lo acallamos mientras nos reconcome por dentro.
En la espera se agazapa la miseria de creernos olvidados por un destino que nos cita en el sitio y a la hora equivocados, jugando al desencuentro.
Podrían escribirse crónicas de ausencias, diarios de olvidos.