V. Arrizabalaga
En autobús, despistada (para variar) y mirando el tráfico. Y noto una punzada en la nuca, justo en el centro del tatuaje. Me giro: un tipo, con los ojos clavados en mi cuello que rápidamente desvía el eje de su vista esquivando la mía. Y me pregunto qué hay de material en las miradas que hace que las percibamos como un olor, un roce o el limón. ¿Por qué sabemos que alguien nos mira?
