Soportamos el mundo, en nuestra espalda... llevamos los hijos, el agua, la carga, el pecado...
Soportamos la vergüenza, la pena, los trabajos y los días...
Somos las fuertes en nuestro sexo débil: somos más fuertes.
Más duras, con un umbral del dolor infinito: parimos, nos amputan con o sin calmantes... y, además, sonreímos, porque sabemos que sólo nosotras podemos estar felices mientras nos partimos por dentro.
Cuidamos, mimamos, esperamos, damos, estamos, velamos y alimentamos...
Nuestro cuerpo es cuna y cobijo, leche, calor...
Somos grandes, aunque nos hagan pequeñas, nos escondan con palabras y no nos perdonen ser hijas de Lilith...
Estamos aquí, no para quedarnos: para SER...


